miércoles, 23 de mayo de 2007

¿Es Lícito Robar? - Santo Tomás de Aquino

Artículo 7 – No es Lícito robar por necesidad

En su artículo Santo Tomás Aquino formula 3 posiciones que señalan el hurto como algo ilícito:

1. Según los cánones[1], aunque el hurto sea promovido por la necesidad y el hambre, esto se astiga con una penitencia, luego nos es lícito robar por necesidad, es decir es pecado.
2. Aristóteles[2] menciona que el hurto está incluido dentro lo que se considera malicioso, y lo que en si es malo no puede tornarse bueno. [3]
3. Finalmente, uno debe amar al prójimo como así mismo, por lo tanto no es lícito robar al prójimo para satisfacer algo propio.

Santo Tomás de Aquino pasa a sostener que las cosas son por naturaleza comunes en caso de necesidad, y siendo así no parece ser pecado el que alguien tome una cosa convertida en común por necesidad. Y según el orden otorgado por la divina providencia:

Todos los objetos inferiores están ordenados a subvenir a las necesidades humanas.
Por derecho natural las cosas en que sobreabunda al rico, están destinadas para la sustentación del pobre.
Si la necesidad es urgente, se puede usar lo ajeno.

A las 3 posiciones presentadas al inicio Santo Tomás de Aquino responde así:

1. Que el Canon habla sólo de lo no urgente.
2. A Aristóteles, que la necesidad convierte lo de otro en algo de uno.
3. A lo tercero, le responde indicando que se puede tomar lo ajeno, para socorrer al prójimo gravemente necesitado.

Opinión personal:

Analicemos cuatro posibilidades (I, II, III y IV), que se presentan con las combinaciones de robar o no robar, y de ayudar o no ayudar, asumiendo antes 3 premisas:
a. El objeto no es de primera necesidad para su dueño.
b. El Necesitado sólo puede salvar su vida con la posesión del objeto.
c. El objeto puede sólo ser obtenido mediante el robo.
Si asumimos también, que es poder y decisión de uno robar o no robar, y ayudar o no ayudar:
· Descartamos II y IV, pues dejan sin vida al Necesitado.
· Y dada la premisa c, descartamos III, pues al no robar el objeto no podríamos obtenerlo y el Necesitado moriría.

El hombre por el temor al discernimiento, ha dejado todo en blanco o en negro, estableciendo leyes absolutas y no expuestas a la razón discursiva, si pudiéramos tener Jueces sabios y no otros, podríamos categorizar a “el robo” como lícito o ilícito según el contexto y aplicaríamos así una verdadera justicia.

[1] El texto no menciona a que cánones se refieres, son aparentemente cristianos.
[2] La Ética, Libro 2, capítulo 6.
[3] Entendería que se debe al principio de no contradicción de Platón.

lunes, 21 de mayo de 2007

Sobre las Leyes (Respondiendo a texto de Sofistas)

SOBRE LAS LEYES – SOFISTAS

En sus 7 páginas, el texto resalta el poder y la bondad de las leyes sobre la debilidad y maldad de la naturaleza, interesante forma de colocar a la ley por sobre todo, la ley la verdad, la razón, lo bueno, la naturaleza lo irracional, lo instintivo y malo.

Pero el punto que el texto no logra resolver es como garantizar que las leyes sean creadas o en todo caso interpretadas, en el caso que se trate de algo divino como se llega a sugerir, por hombres probos, justos y honorables.

O lo que viene luego de la creación de las leyes, como garantizar que la aplicación de estas sea distribuida en forma justa y ética.

Es pues fácil hablar de leyes y colocarlas como algo absoluto y radicalmente bueno, lo difícil es el como llegar a aplicar justicia, haciendo uso de ellas.

Platón en boca de Sócrates en La República plantea una solución basada en la educación desde niños, en la formación a través de toda una vida de una aristocracia de guardianes ejemplares y a prueba de todo, son ellos los que podrán administrar ese grupo de leyes sin alteraciones y sin injusticias, pensando con altruismo en el bienestar y felicidad de la ciudad.

Sin un planteamiento similar, para algunos utópico, sin un complemento basado en el sujeto responsable de administrar la ley, es como hablar de cualquier especialización o maestría sin el especialista o maestro, una bella partitura puede fácilmente echarse a perder o no ser apreciada si se la entregamos a un novato.

Sin embargo con las leyes ocurre algo aún más grave, pues estas otorgan poder a quien las administra, y ese poder corrompe, ese poder en manos de personas deshonestas y no formadas éticamente para las leyes se convierte en algo mucho más peligroso para la ciudad que una sinfonía mal interpretada.

Parece olvidar el autor del texto, que las leyes son hechas y administradas por los hombres, y estos por su propia naturaleza piensan la mayor parte de las veces en su conveniencia.

Es claro que aún así debemos respetarlas, para no ir a la cárcel, para preservar cierto orden, para no ser bestias como bien menciona el texto.

Pero esto no quita que no veamos la realidad injusta que la ley permite por que es otorgada para su aplicación a hombres injustos, triste realidad que el mundo observa con el pasar de los años, y que llena de confusión al hombre de hoy, que podría seguir planteándose lo que se planteó Trasímaco hace tanto años (Libro I de “La República”, 338 c) La justicia no es otra cosa que lo que le conviene al más fuerte.

jueves, 10 de mayo de 2007

Alegoria de la Caverna de Platón

Resumen y Crítica al Libro VII de la República de Platón


1) Alegoría de la Caverna (Libro VII, 514a – 521c)

Empieza Platón este libro VII planteando una comparación imaginaria que tiene como objetivo establecer las diferencias que tendremos en el estado de nuestra naturaleza según la educación que se reciba.
Platón describe la situación[1] en la que viven dentro de una caverna subterránea unos cautivos atados en forma rígida, ataduras que los obliga a mirar toda su vida sobre una pared, atrás de ellos y lo largo de un escarpado camino existe un tabique (tipo biombo de titiriteros) y más atrás un fuego.
Esta situación se complementa con el pasar de hombres a través del camino que llevan sobre sus espaldas algunos objetos en formas de hombres y animales y que sobresalen por encima de la tapia.
Esto tiene como resultado la proyección de sombras de los objetos sobre la pared, proyección que es observada por lo cautivos, que también escucharán voces, producto de los ecos de conversaciones de algunos de los caminantes.
En su relato Platón libera a uno de estos cautivos y lo hace primero descubrir la luz, al comienzo se sorprenderá con los hombres y objetos pero al mirar directamente el fuego y su luminosidad extrañará su pared con sombras.
Y al sacarlo por la fuerza por el escarpado camino hacia las afueras, al inicio no podrá ver nada por el encandilamiento, pero poco a poco tendrá que ir acostumbrándose y empezará por hacer lo que le es más fácil, identificar sombras y reflejos en el agua; luego llevará su visión a los objetos mismos, y finalmente llegará a conocer con la vista el firmamento y los astros, el sol, la luna; entenderá así que el Sol gobierna todo el mundo visible, y que éste Sol es la causa universal, causa de las estaciones, el tiempo y lo años.
Luego entenderá visualmente lo verdadero, y al mismo tiempo se explicará el verdadero origen y razón de las sombras y los ecos en su antigua morada, esto es, habrá descubierto los objetos reales y las voces reales, habrá descubierto una belleza superior y se sentirá dichoso.
Volverá a la Caverna entonces a compartir con sus compañeros cautivos lo extraordinario de este mundo verdadero, y ellos sólo se reirán de su locura o de su visión distorsionada producto de su reciente odisea hacia las afueras, y peor aún si quisiera liberarlos para mostrarles la belleza y lo real, le podría costar la vida.

(Libro VII, 517a) “…. el antro subterráneo es este mundo visible; el resplandor del fuego que lo ilumina es la luz del Sol; si en el cautivo que asciende a la región superior y la contempla te figuras el alma que se eleva al mundo inteligible, no te engañarás sobre mi pensamiento, puesto que deseas conocerlo, Dios sabrá si es verdadero; pero en cuanto a mí, creo que las cosas son como acabo de exponer. En los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que se percibe con dificultad, pero que no podemos percibir sin llegar a la conclusión de que es la causa universal de cuanto existe de recto y de bueno; que en el mundo visible crea la luz y el astro que la dispensa; que en el mundo inteligible, engendra y procura la verdad y la inteligencia, y que, por lo tanto, debemos tener fijos los ojos en ella para conducirnos, sabiamente, tanto en la vida privada como en la pública.”

Luego Platón, deduce y entiende que aquel que llega a conocer el Sol, no querrá volver a ser cautivo, y querrá mantenerse en lo sublime.
Pues no es de extrañar que huya de las discusiones absurdas con hombres que sólo conocen sombras, y encima luego tenga tal vez que perecer en manos de una justicia que no es tal.

(Libro VII, 518d) “ La educación es el arte de dirigir este instrumento[2] y encontrar para ello el método más fácil y eficaz. No se trata de infundirle la visión, por que ya la tiene; pero está desviada y no mira hacia donde debiera. Esto es lo que importa corregir.”

Luego Platón prosigue indicando que las demás facultades del alma son análogas a las facultades del cuerpo, si faltan al principio luego pueden adquirirse por el hábito y el ejercicio.
Pero la facultad del conocimiento pertenece a algo más divino que jamás pierde su fuerza y que por tanto es vital la dirección que se le otorgue, pues según ello será ventajoso o perjudicial, bueno o malo.
Propone nuevamente, mencionando la educación desde la infancia, extirpar las inclinaciones bajas del alma, para que toda la energía y sagacidad se enfoque en la verdad y lo justo.
Platón pasa a descartar como gobernantes a los que no reciban antes esta educación, y al mismo tiempo descarta a aquellos que sólo hayan recibido estudio y no tengan experiencia de vida.
Estas personas bien dotadas que conozcan lo sublime, el Sol, el Bien, la Verdad, deberán luego bajar a compartir su vida con los cautivos, y participar de sus honores, sean estos de poca o mucha importancia, con ello Platón deja nuevamente claro que el objetivo es la unidad y la cohesión de la ciudad, antes que la vida apacible y dichosa de algunos pocos.
Así mismo enfatiza, que los filósofos deben descender, pues por que su educación se la deben a la ciudad, por tanto no podrán negarse a corresponder con reciprocidad.

(Libro VII, 520d) “ Toda ciudad en que menos deseosos de gobernar estén aquellos que deberán hacerlo, será necesariamente la mejor y más pacíficamente gobernada, al paso que sucederá lo contrario a la que tenga gobernantes de contraria intención.”

Cita luego Platón de manera sabia y hermosa que los gobernantes son los verdaderos ricos, no en oro si no en lo que debe ser rico el hombre feliz, en virtud y sabiduría; y que en consecuencia con estos hombres ricos sólo podemos tener una ciudad bien gobernada.
Es así que antes de pasar a explicar la formación detallada de estos gobernantes deduce que éstos deben ser los filósofos, pues sólo ellos gozan de las condiciones de vida antes requeridas.
La formación de estos filósofos-gobernantes la describe Platón como una tarea compleja que consiste en:
(Libro VII, 521c) “… imprimir al alma un movimiento que la eleve desde el día de las tinieblas hasta el día verdadero, es decir hasta el ser, por el camino que habremos de llamar, para el caso, de la verdadera filosofía.”


2) Estudios Superiores del Filósofo (Libro VII, 521d – 522b)

¿Cuál será entonces la enseñanza que eleva el alma desde lo que nace hasta lo que es?, se pregunta Platón.
En su análisis recuerda que estos filósofos según lo ya antes expuesto, debían ser guerreros en su juventud, formados por la gimnasia y la música.
En la gimnasia no se podía encontrar la enseñanza, pues esta nace y muere, y se orienta a las fuerzas del cuerpo.
En la música tampoco, pues esta procura al alma no un conocimiento sino cierto acuerdo y decoro por medio de la armonía y cierta regularidad en los movimientos por medio del ritmo y de la medida, y en todo caso tiene como objetivo la disciplina de los hábitos.

a) La Aritmética y La Logística (Libro VII, 522c – 526c)

Como no encuentra la enseñanza ni en la Gimnasia, ni en la Música, ni en las Artes, recurre entonces a la que está presente en todas, y que es imprescindible aprender para abordar luego cualquier otro conocimiento, y esta es la ciencia de los números y el cálculo (i.e. La Aritmética y La Logística).
Platón plantea luego que La Aritmética y La Logística son enseñanzas que permiten elevar el alma a la inteligencia pura, pero que a su vez nadie sabe servirse de ellas como conductoras hacia la contemplación del ser.
Para explicarse mejor, Platón plantea las 2 siguientes definiciones de Objetos:
Los que no animan la inteligencia: Para estos, sólo hacen falta los sentidos.
Los que animan la inteligencia: Con los sentidos no se consigue nada válido, pues se suscitan a la vez dos sensaciones contrarias.[3]
Platón coloca a La Unidad dentro del segundo tipo de objetos pues, si con solo la vista u otro sentido podemos entender la Unidad, no nos podría llevar a la contemplación de la esencia, pero si la vista de La Unidad ofrece una contradicción de manera que parece al mismo tiempo multiplicidad[4], el alma habrá de dudar y acudir a la inteligencia.
Lo que ocurre con La Unidad, ocurre con los números, por tanto La Aritmética y La Logística que tienen por objeto a estos, son enseñanzas que nos permiten llegar a La Verdad.
Establece luego una primera Ley que obliga a los gobernantes a dedicarse al estudio profundo de La Aritmética y La Logística, en suma a la contemplación pura de la naturaleza de los números.
El hecho de que el número, sea la representación de muchas cosas que a la vez no son visibles ni tangibles, permite la elevación del alma a una esfera superior. Concluye Platón que a las personas que tienen la capacidad para el aprendizaje de estas ciencias, que son a su juicio las más difíciles, se les hará más fácil luego el acceso a otros conocimientos.


b) La Geometría (Libro VII, 526c – 527c)

Es la ciencia que se refiere sólo al estudio de las áreas y las figuras de dos dimensiones (hoy también llamada Geometría plana).
Glaucón empieza comentando que para las operaciones de guerra esta enseñanza sería primordial (para ocupar un campamento, ocupar posiciones, desplegar al ejército, maniobrar, etc.)
Platón le hace recordar en la búsqueda que se encuentran, y que lo primordial es que esta segunda enseñanza debería elevar el alma para poder contemplar la idea del Bien, si así lo hace será conveniente, caso contrario debe ser descartada.
Platón, empieza su análisis planteando que la naturaleza del objeto de la Geometría se opone por completo al lenguaje empleado por los que la ejercen.
Y que además el objeto es el conocimiento de lo que siempre existe, y no de lo que nace y muere en el tiempo.

(Libro VII, 527c) “… será una enseñanza que atraiga al alma hacia la verdad y haga nacer ese espíritu filosófico que eleva nuestras miradas a las cosas de lo alto, en vez de volverlas, como hacemos indebidamente, a las cosas de aquí abajo.”


c) La Estereometría (Libro VII, 528a – 528d)

Es la ciencia que estudia los sólidos en reposo (hoy también llamada Geometría Sólida o espacial), es la tercera enseñanza que plantea Platón, a pesar de que Glaucón comenta que no se encuentraa todavía solucionada.[5]
Platón precisa que si el tema no está solucionado es por que no se está dedicando el suficiente tiempo y esfuerzo a la ciencia, y a su vez por no tener un maestro que gobierne el aprendizaje de otros discípulos dispuestos a ponerse a las órdenes.
Por ahora la deja de lado, pues será desarrollada luego cuando la ciudad se ocupe de ella.


d) La Astronomía (Libro VII, 528e – 530c)

Es la ciencia que trata de los sólidos en movimiento (incluyendo a los astros del firmamento), es la que Platón presenta como la cuarta enseñanza.
Crítica a los astrónomos que miran “hacia arriba” y contemplan los astros, cuando lo que tienen que hacer es mirar “hacia arriba” pero no literalmente sino metafóricamente, y esto quiere decir razonar hacia lo inteligible.

(Libro VII, 429d) “ Los movimientos sólo pueden percibirse por la razón y el entendimiento discursivo, más no por la vista.”

Es claro y más contundente en este caso, que la vista por si sola no puede explicar la posición y movimiento de los astros, se necesita para ello de un razonamiento y entendimiento mayores.

(Libro VII, 530b) “ Pero en cuanto a las relaciones del día con la noche, del día y la noche con los meses, de los meses con el año, y de los demás astros con aquellos y entre si, ¿no habrá de considerar absurdo, a tu juicio, creer que son siempre las mismas y que de ningún modo varían, aunque sean corpóreas y visibles…” [6]


e) La Armonía (Libro VII, 530d – 531c)

(Libro VII, 530d) “Así como los ojos han sido hechos para la astronomía, los oídos lo han sido para el movimiento armónico.”

Platón conviene al igual que lo hicieran los Pitagóricos[7] (aprox. 150 años antes) que ambas ciencias, La Astronomía y La Armonía, son hermanas.
Y así como antes Platón criticó a los malos y superficiales astrónomos, ahora embiste contra los malos músicos que anteponen el sentido del oído sobre inteligencia.
El objetivo de los verdaderos músicos, sostiene Platón, debería ser elevarse hasta los problemas que consisten en descubrir cuáles son los números armónicos y cuáles no, y el porqué de unos y otros.


f) La Dialéctica (Libro VII, 531d – 533e)

Platón llama preludio a la tarea que tiene como reto relacionar las 5 ciencias (Aritmética, Geometría, Estereometría, Astronomía y Armonía) y a su vez demostrar la naturaleza de los vínculos que las unen, (Libro VII, 531e) “… son como un preludio de la melodía misma que es necesario aprender.”
Y luego de este preludio, viene la melodía a la que Platón llama Dialéctica.

(Libro VII, 532a) “… Aunque puramente inteligible, puede ser representada por la facultad de la vista cuando ensaya en primer lugar, como ya dijimos, mirar a los seres vivos, después a los astros y por fin al mismo Sol. De igual modo quien se dedica a la dialéctica está en condiciones de alcanzar, sin el auxilio de los sentidos y mediante el uso de la razón, la esencia de cada cosa, y si no desiste hasta lograr apoderarse, con la sola inteligencia, de la esencia del bien, llegará al término de lo inteligible, como el otro llegó, con la vista, al término de lo visible.”
Platón luego diferencia La Dialéctica como el único método capaz de encontrar de una manera sistemática la esencia de las cosas.[8]
La mayoría de las otras artes sólo se ocupan de las opiniones, de lo visible, de la multiplicidad.
En cuanto a las 5 ciencias descritas y que recién llamamos enseñanzas tienen más cercanía y relación con la esencia, pero que al estar basadas en hipótesis[9], pues sino dejarían de ser ciencias, se genera un peso que dificulta y hasta impide seguir en el camino de conversión que si permite La Dialéctica. En esta conversión La Dialéctica utilizará como buenos auxiliares a las 5 ciencias.


3) Retorno a la Alegoría de la Línea (Libro VII, 534a – 534e)

Pasa a recordar Platón la Alegoría de la Línea en donde se tiene 4 partes referidas a las 4 operaciones en la Evolución del alma[10]:

· Inteligencia[11] es a Opinión, como La Esencia es a La Generación, como Conocimiento es a Creencia, como Entendimiento es a Imaginación.

No conocerá el Bien, aquel hombre que no pueda con razonamiento y argumentaciones infalibles salir victorioso de entre diversas objeciones que se le presentan, fundamentándose para ello en demostraciones esenciales (inteligencia) y no aparentes (Opinión).
Por lo tanto propone Platón por Ley que la Dialéctica es otra de las enseñanzas obligatorias para los futuros filósofos-gobernantes, y que además ésta corona todas las enseñanzas que se deben aprender, pues luego de ésta ya no hay más.


4) Selección de Filósofos (Libro VII, 535a – 536d)

Las aptitudes naturales de los filósofos-gobernantes para recibir la exigente y completa educación expuesta, Platón las empieza describiendo con las siguientes palabras (Libro VII, 535b) “… sagacidad para los estudios y facilidad para aprender. Por que el espíritu se desanima en los estudios rigurosos mucho más que en los ejercicios gimnásticos, ya que trabaja solo, sin que su esfuerzo sea compartido por el cuerpo.”
Además de esto, los futuros gobernantes de la ciudad ideal de Platón deben tener buena memoria, ser infatigables y amantes de todo trabajo. Ser moralmente virtuosos, odiar la mentira ajena y propia, aunque sea involuntaria.
Y se tendrá que garantizar que al final de la selección sólo queden aquellos que tienen talento legítimo, no pueden admitirse debilidades en ninguna de las facultades antes descritas, el filósofo-gobernante deberá tener capacidades físicas y espirituales, en forma integral y perfecta.


5) Etapas de su formación (Libro VII, 536d – 541b)

Al término de cada una de las etapas de formación se selecciona[12] sólo a los mejores, quienes lleguen a la etapa final serán los filósofos-gobernantes.


a) Infancia, Niñez y adolescencia (hasta los 17 años)[13]:

Estudio de los números y toda la educación propedéutica que debe impartirse antes que la Dialéctica.
No puede haber obligación, el cuerpo se puede forzar y se fortalece, el alma no se comporta igual.

(Libro VII, 537a) “… no violentes a los niños en las enseñanzas; antes bien, procura que se instruyan jugando, para que puedas conocer mejor las disposiciones naturales de cada uno.”

Los niños deben ser llevados en forma segura a ver la lucha de cerca y dejarles gustar la sangre.


b) Juventud (desde los 18, hasta los 20 años)[14]:

Dedicación del joven a ejercicios gimnásticos. Termina con el Servicio Militar Obligatorio, que es entre los 18 y 20 años.
Durante ese tiempo sólo se dedicará a la Gimnasia, pues el cansancio físico es enemigo del estudio.

c) Juventud y adultez temprana (desde los 21, hasta los 30 años)[15]:

La misma educación recibida en la infancia de manera menos ordenada, se presenta ahora en una visión de conjunto de manera que puedan captar las relaciones que hay entre ellas y la naturaleza del Ser.
Esta visión en conjunto le permitirá al nuevo adulto entrar de forma natural en el mundo de la Dialéctica.


d) Adultez media (desde los 31, hasta los 35 años)[16]:

Se le enseña a este grupo la Dialéctica propiamente, habrá que estar muy vigilantes, dado que el poder de la palabra y la argumentación puede ser utilizado en forma equivocada y contraria a lo que se quiere.
Esta enseñanza requiere el doble de tiempo que se le dedicó a la Gimnasia, la Dialéctica por tanto necesitará de 5 años.


e) Adultez media y tardía (desde los 36, hasta los 50 años)[17]:

Por 15 años son enviados a vivir a La Caverna, para que demuestren que pueden salir victoriosos entre los cautivos, con el uso de la razón, la justicia y la dialéctica.
Con ello se garantizará que reciban una basta experiencia de vida, y no que sean sólo excelentes estudiosos.
Se podrá observar con esta experiencia si se mantienen firmes en sus enseñanzas o si son corrompidos por los bajos placeres y la maldad.


f) Belleza Perfecta[18] (desde los 51 años)[19]:

(Libro VII, 540b) “Y una vez llegados a los cincuenta, los que hayan salido de ella sanos y salvos y descollado absolutamente en todo, tanto en la acción como en las ciencias, deberán ser conducidos hasta el fin y obligados a elevar los ojos del alma y mirar de frente al ser que ilumina todas las cosas, y después de contemplar el bien en sí lo tomarán como modelo para encargarse uno tras otro, durante el resto de su vida, de organizar la ciudad y gobernar a los particulares y así mismos. En efecto, cuando les llegue el turno, aunque consagrando la mayor parte de su tiempo a la filosofía, tendrán que cargar con el peso de la autoridad política y gobernar sucesivamente por el bien de la ciudad, con la convicción de que su tarea es, más que un honor, un deber ineludible. Entonces, después de haber trabajado sin cesar en formar otros hombres que se le asemejen, y que habrán de sucederles en la guardia de la ciudad, podrán pasar de esta vida a las islas de los bienaventurados. La ciudad levantará monumentos a su memoria y ofrecerá sacrificios públicos en su honor, ya sea a título de démones, si la Pitia lo autoriza, o de seres dichosos y divinos.”

[1] Desde este momento y hasta antes de la cita (Libro VII, 517a) de la página 2, estamos en un resumen personal de la alegoría, y como cualquier resumen se pierde algo del detalle, lo cual considero en cierto modo peligroso si aspiramos a una impecable interpretación, por tanto sugiero ir al texto original (Libro VII, 514a-517a) y así no perder ningún punto del símil que Platón quiso transmitir.
[2] El instrumento es la facultad de aprender del alma.

[3] Por tanto cuando queremos establecer una medida, un valor (pesantez o ligereza, grosor o delgadez, altura o bajura) estaremos hablando del segundo tipo de objetos, pues no bastarán los sentidos que todo lo confunden en uno, sino que tendremos que pasar al mundo de lo inteligible y aplicar el razonamiento para establecer la separación y el orden en si.
[4] Matemáticamente La Unidad puede a la vez ser descompuesta (los griegos sólo conocieron y utilizaron las fracciones unitarias, i.e. siempre con numerador 1). El hecho de poder descomponerla la convierte conceptualmente a la vez en multiplicidad.
[5] Glaucón se refiere al problema de la “Duplicación del Cubo”, que consistía en hallar mediante el uso de regla y compás, el lado de un cubo tal que su volumen sea el doble del volumen de otro cubo conocido, actualmente con ayuda del álgebra este problema se resuelve de forma trivial, pero con métodos puramente geométricos es imposible, esto junto a la “Cuadratura del Círculo” y la “Trisección de un Ángulo” forman el conjunto de 3 problemas muy conocidos de las matemáticas que ya está probado: son irresolubles con Geometría clásica pura.
[6] Platón demuestra nuevamente su claridad, antes lo hizo en el Libro IV, sobre las relaciones que existen entre el movimiento, sus efectos y el punto relativo en que te encuentras para la observación, principio fundamental de la Teoría de la Relatividad, que Einstein logra explotar en 1915 (aprox. 2,300 años luego).”
Se puede encontrar una evidente relación entre La República y La Teoría de la Relatividad en “E. Cassirer y La Teoría de la Relatividad”, www.philosophica.ucv.cl/abs26tcassire.pdf.
[7] La Escuela Pitagórica fue una escuela de filosofía, matemáticas y ciencias naturales fundada por Pitágoras el año 530 adC. Se considera que allí se establecieron las bases de las matemáticas como ciencia. Se trataba de una sociedad casi religiosa establecida como una comunidad de familias. Todo el conocimiento era transmitido sólo verbalmente. Estaba organizada como una sociedad autoritaria y conservadora, las mujeres eran consideradas iguales a los hombres. Todos los bienes eran comunitarios, los miembros eran vegetarianos, de vestir sencillo y se esperaba la máxima dedicación de sus miembros al estudio de los números. La escuela pitagórica es conocida por el Teorema de Pitágoras, sus conocimientos sobre la armonía musical, los números primos y la Astronomía. Como no se llevaban actas escritas, solo se conocen los resultados presentados por terceros, de manera que no queda claro si fue por autoría de Pitágoras o del esfuerzo colectivo.
[8] Las 5 ciencias antes estudiadas permiten acercar el Alma hacia el Bien y la Verdad, así como la vista permitió al excautivo que contemplara fuera de la caverna primero las imágenes y sombras de los objetos reales (producto del Sol, y ya no del fuego)
Dirigir la vista sobre los objetos reales, los astros y el Sol en si requirió de otro proceso, esto en el mundo inteligible se logra con la Dialéctica.
[9] Las hipótesis se deben demostrar y eso es parte también del estudio de las matemáticas puras contemporáneas, lo que se asume cierto y no admite intento de demostración son los axiomas, por ejemplo: “Existe un Conjunto”, este único axioma permite desarrollar toda la Teoría de Conjuntos, entendería y lo dejo para la reflexión que toda materia para su desarrollo requiere de axiomas o principios NO demostrables, incluida la misma Dialéctica.
[10] Evolución del alma, nombre que le atribuyo a la teoría descrita por la alegoría de la línea.
[11] El diagrama de (Libro VI, 510b) expresa de otra forma lo expuesto ahora referente al Conocimiento e Inteligencia, poniendo una palabra en lugar de la otra y viceversa.
[12] No es evidente si hay selección durante la primera etapa, sin embargo parece lógico que desde el comienzo se debe separar a los que no lleguen a la medida.
[13] Aprenderán Gimnasia básica, Música, Matemáticas Elementales y nociones de Guerra.
[14] Aprenderán sólo Gimnasia avanzada (Militar).
[15] Aprenderán sólo Matemáticas Superiores.
[16] Aprenderán Dialéctica.
[17] Enseñarán lo aprendido a La Ciudad con la ocupación de cargos políticos y militares.
[18] Con Belleza Perfecta resume Glaucón en (Libro VII, 540c) la calidad de estos filósofos-gobernantes, me parece oportuno llamar así a esta Etapa para este grupo de elegidos.
[19] Aprenderán a llegar a El Bien, y también participarán en lo Político.

domingo, 15 de abril de 2007

Presentación Recital Vallejo abril 2008

INTRODUCCIÓN :

Desde hace algunos meses vengo introduciéndome en el mundo de César Vallejo, he leído su obra poética, algunas narrativas, notas periodísticas, leído y releído las 2 únicas entrevistas que concedió y de las cuales tenemos huellas, revisado y comparado diferentes cronologías, leído la novela biográfica de Eduardo González Viaña titulada “Vallejo en los Infiernos”; y también he navegado por diferentes libros y escritos físicos y virtuales. Toda esta aventura, me ha llevado también a conocer a algunos otros poetas de la época y a estudiar algo de la poesía latinoamericana de fines de siglo XIX y principios del siglo XX.
Tengo entonces algunos argumentos para señalar que si César Vallejo fue tratado con ingratitud por el Perú en vida, hoy de manera póstuma tampoco es reconocido en su real magnitud, es interesante visitar Chile y notar como se enaltece la figura de Neruda, o Nicaragua y apreciar como Rubén Darío es el héroe literario y orgullo nacional, algo análogo sin duda pasa con el romántico Gustavo Adolfo Becquer en Sevilla España.
César Vallejo es el más grande poeta de lengua castellana de todos los tiempos, para otorgarle ese galardón sólo hace falta leer, releer y sentir sus poemas, y tratar de hacer lo mismo con otros poetas, con esto quiero dar un mensaje de invitación a introducirse como yo lo estoy haciendo en un mundo de ternura, de exhortación, de tristeza y esperanza, armonizado de la elegante y precisa palabra y de la originalísima y sabia métrica de César Vallejo.

Gracias!! Poeta, gracias por lo que le has dejado al Perú, gracias y perdónanos por la falta de entendimiento, perdónanos por no estar a tu altura.

Por que[1] si hubo una vida que nunca se mintió a sí misma, ni a los demás; que recorrió su trayectoria con tan genuina autenticidad de hombre; que nunca intentó mitificarse o deformarse por ningún interés externo, por respetable que fuera; que jamás fue actor que representaba su vida, como un drama de escenario, sino el instrumento austero e inexorable que la testimonia y la vierte ante los hombres, como dolor que se transmuta en belleza, ése fue, César Vallejo.

Hoy se cumplen 70 años de su muerte, nuestro poeta murió enfermo y de pena, abandonado y relegado por el Perú, murió acompañado de su inseparable francesa Georgette, en una cama de una clínica en París, y con los peruanos de espaldas, murió un día que hubo aguacero, un día que hoy recordamos, brindemos pues y rindamos homenaje póstumo con un aplauso a este tan grande como incomprendido poeta peruano.

[1] Ref. Página 86, del Libro “Antenor Orrego, Modernidad y Culturas Americanas” de Eugenio Chang, Fondo Editorial del Congreso 2004

Semblanza y Cronología

Desde[1] la poesía quechua, el Perú no había logrado una definida y propia expresión poética hasta la aparición de César Vallejo.
Más de un largo siglo se interpuso entre la muerte de Melgar en 1814 y su amorosa literatura, y el nacimiento de “Los Heraldos Negros” en 1918. Cuanto se escribió en ese extenso intermedio secular constituyó una prolongación o copia, tardías la mayoría de las veces, de la poesía extranjera especialmente, española, francesa y también de Rubén Darío.
Tuvo que surgir César Vallejo para que el Perú estuviera en condiciones de proclamar finalmente su independencia literaria.
La grandeza, cada día más apreciada de César Vallejo reside en que – al asentar sus raíces literarias en las más puras esencias peruanas – dio forma auténtica, propia, al robusto tronco de su lírica, de cuyas ramas brotaron las más originales, las más humanas y vitales flores poéticas del idioma español de nuestro tiempo.
El norte de casi toda su poesía lo constituyen el hombre, su dolor y su esperanza. A Vallejo hay que llegar con devoción, graduado de hombre, como decía nuestro poeta, siendo hombre por la palabra y por la acción. Este es el único requisito para alcanzar su altura; amén de cierta mínima sensibilidad, negada a los filisteos y a los traficantes del verso.
Se verá además, que al releer sus poemas, cada vez hallaremos una nueva veta de inspiración, una nueva ala para el vuelo, en las que antes no habíamos reparado, y que nos causarán un sentimiento único, situado entre la eternidad y la tristeza.
Vallejo, en vida, no pudo volver al Perú, mejor que así haya sido, pues tal vez los peruanos lo hubieran puesto nuevamente en prisión, y quizá también se hubieran secado con su sangre los mejores poemas que en Europa dejó.
En 1892[2] Nace César Vallejo, en fecha no determinada con precisión, aunque se acepta el 16 de marzo, en la calle Colón No 96 en Santiago de Chuco, Huamachuco, perteneciente a la sierra de La Libertad.
Cursa sus estudios primarios en su tierra natal.
Entre 1905 y 1908 Con muchas dificultades económicas y tropiezos cursa la secundaria entre un colegio en Huamachuco y su casa.
Durante 1909 y 1910 Al no poder estudiar medicina por falta de dinero, se matricula en la Facultad de Letras de La Universidad de La Libertad en Trujillo, problemas económicos lo obligan a postergar sus estudios y regresar a Santiago de Chuco.
En 1911 Viaja a Lima y se matricula en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nuevamente por problemas económicos se retira de clases, retorna a Trujillo, empieza a publicar sus primeros poemas, recibiendo satíricas críticas de Clemente Palma, hijo de Ricardo Palma y con una lamentable y enorme influencia en el mundo literario.
Durante 1912 Trabaja en una hacienda Azucarera, vive de cerca la esclavitud y opresión de la raza andina y de los que menos tienen.
En 1915 Empieza a ganar renombre, publica algunos poemas en La Reforma. Y el 22 de septiembre presenta su excelentísima tesis “El romanticismo en la poesía Castellana” Conoce a Antenor Orrego, quien sería pieza importantísima en el futuro poético de César Vallejo.
En 1916 Conoce y se enamora de María Rosa Sandoval, joven inteligente y sensible. El romance dura dos años, su separación debida a una tuberculosis que termina matando a María, deja una onda y marcada huella en la vida del poeta.
En 1917 Amores tempestuosos con Mirtho terminan con una ruptura dolorosa.
En 1918 Entabla relación con Abraham Valdelomar, José María Eguren y Manuel Gonzáles Prada, este último a quién el poeta admiraba, muere este mismo año. Muere también su madre, todo esto deja a César desolado.
Publica el poemario Los Heraldos Negros en 1919. Muere Abraham Valdelomar y nuestro sensible Poeta se ve de nuevo muy afectado. En este tiempo escribe más de la mitad de los poemas de “Trilce”.
En 1920 Nuestro poeta es injustamente perseguido, procesado y encarcelado por 112 días en una infernal prisión, la causa: un motín político, en donde a él, sin tener ninguna prueba, se le acusa de ser el autor intelectual.
Vallejo es puesto en Libertad en febrero de 1921, vuelve a Lima y empieza a trabajar nuevamente en el colegio Guadalupe.
En 1922 publica el poemario “Trilce” de muy poca acogida, es así que el poeta le escribe a su amigo Antenor Orrego ”El libro ha caído en el mayor vacío. Soy responsable de él. Asumo toda la responsabilidad de su estética. Dios sabe hasta qué bordes espeluznantes me he asomado, colmado de miedo, temeroso de que todo vaya a morir a fondo para que mi pobre ánima viva”.
En 1923, su mala situación económica al perder el empleo del colegio Guadalupe y agravada por el juicio de los sucesos en Santiago de Chuco que empieza a ponerse nuevamente en su contra, empujan a nuestro poeta a partir a Europa.
A los 31 años entonces viaja a París con la esperanza de ser mejor tratado y reconocido, pues la espalda del Perú ya lo ha vencido.
Se ha escrito poco del poeta[3] en la segunda parte de su vida, desde la llegada a Europa a mediados de 1923 pasa muchos meses de miseria, errante de hotel en hotel, sin tener donde vivir y desconcertado al no conocer el idioma.
Sufre permanentes hemorragias, hasta que finalmente es operado de hemorroides, Vallejo siente mucha soledad y desdicha en este tiempo.
En 1925 obtiene su carnet de periodista, y además consigue una ansiada beca en España, ya empieza a ser conocido en Francia, y para Lima envía artículos para la revista Mundial.
En 1926 César Vallejo sufre constantes insomnios e intermitentes fiebres, padece una grave blenorragia. Conoce a Henriette con quien convivirá 2 años.
El 07 de junio el tribunal de Trujillo ordena la captura de Vallejo, así el Perú le sigue “dando duro…” a la distancia.
Empieza nuevamente a publicar en Variedades de Lima, y a escribir en El Amauta de José Carlos Mariategui, con quien entabla una simpática amistad a la distancia. Conoce a Georgette.
Durante 1927 su amor descansa confundido entre dos mujeres Henriette y Georgette. En Lima nuestro Poeta es cada vez más conocido, se convierte en corresponsal de La Razón de Buenos Aires. Comienza a estudiar y a simpatizar con el marxismo.
En 1928 viaja a Moscú y le escribe a su amigo Pablo Abril: “No podré quedarme en Moscú, lo del idioma es terrible”.
Se hace miembro del Partido Socialista y vuelve con Georgette para no volver a separarse nunca más.
Durante 1929 empieza a escribir también en El Comercio de Lima, profundiza en sus estudios del marxismo y viaja por segunda vez a Moscú.
En 1930 muere en Lima José Carlos Mariategui.
Nuestro poeta lanza en España la segunda Edición de Trilce, pasea por distintas ciudades de España luego vuelve a Francia, y es expulsado por sus ideas socialistas.
En 1931 César Vallejo desde España publica ”El Tungsteno” y “Paco Yunque”. Además su brillante narrativa “Rusia en 1931: Reflexiones al pie del Kremlin” tiene extraordinario éxito y es el 2do libro más vendido, sin embargo la Editorial no le paga los derechos.
Visita Moscú por tercera vez.
En 1932 regresa a París clandestinamente, luego regulariza su situación bajo la condición de que se desvincule del socialismo y que se presente mensualmente a la prefectura.
En 1934 Sigue pasando hambre y miseria, contrae matrimonio con Georgette, y arriesga su situación al volver a participar en manifestaciones políticas.
Dicta clase de Lengua y literatura, estalla la Guerra Civil Española en 1936, y con ello se reaviva más su pensamiento marxista. Participa y vive la guerra como periodista.
En 1937 Tiene anhelos de volver al Perú, pero el temor a volver a esa terrible cárcel se lo impiden.
Retoca los poemas de “España, aparta de mí este cáliz”, Libro que tampoco se publica en vida.
El 29 de marzo de 1938 enfermo y con fiebre le escribe a Georgette: “Cualquiera que sea la causa que tenga que defender ante Dios, más allá de la muerte, tengo un defensor: Dios”
Cesar Vallejo a la edad de 46 años, fallece un 15 de abril en viernes santo en París, hoy sus restos descansan en el cementerio Montparnasse en el mismo París.

[1] Cf. Prólogo de Poemas Escogidos, año 1956, Gustavo Valcárcel
[2] Cf. Pág 121-130 Obras Esenciales César Vallejo, Ricardo Silva-Santisteban PUCP
[3] Cf. Pág 130-140 Obras Esenciales César Vallejo, Ricardo Silva-Santisteban PUCP

Los Heraldos Negros

El siguiente poema[1] es decisivo en la evolución de Vallejo, ofició para él como un hito, como una prueba inequívoca de que era un gran poeta, un poeta mayor, el que le reclamaba una y otra vez Antenor Orrego.
Con la irrupción de un tono coloquial y de angustia vital, aquí hay un poema transicional entre modernismo y algo que ya no lo es.
El poema “Los Heraldos Negros” es el pabellón de popa del libro que lleva su nombre, y que mostrará a César Vallejo como un poeta en proceso de cambio entre “Modernismo” y lo que viene, lo que vendrá más tarde con el poeta mismo.
El poema fue dado a conocer por el poeta la noche del 10 de junio de 1917 en la casa del pintor bohemio Macedonio de la Torre.
“Los Heraldos Negros”
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos, pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

[1] Cf. Pág 147 Los Heraldos Negros, Nueva Edición Crítica de Ricardo González Vigil, INC.

El Poeta a su amada

El siguiente Soneto fue escrito el 02 de setiembre de 1917 y aborda la relación amorosa con Mirtho[1], uno de sus grandes idilios.
El poema
[2] brinda una imagen “alegre” de la Muerte, cuando los amantes preservan la pureza del amor de 2 hermanitos[3], y el anhelo sublime de unirse en el más allá.

“El Poeta a su amada”

Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

En esta noche rara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrán reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.

[1] Apodo de Zoila Rosa Cuadra para su grupo de amigos de “La Bohemia Trujillana”
[2] Cf. Pág 185 Los Heraldos Negros, Nueva Edición Crítica de Ricardo González Vigil, INC.
[3] En la propuesta filosófica de Hegel, el amor de hermanos, es el amor más puro, sincero y desinteresado.